La población británica debería limitar el consumo de carne a cuatro modestas porciones a la semana por persona y el de leche a un litro a fin de ayudar a combatir el cambio climático, según un informe de la Universidad de Surrey.
El estudio, elaborado por la Red de Investigación sobre Alimentos y Clima de esa universidad del sur de Inglaterra, afirma además que debería reducirse el consumo total de alimentos, especialmente de los que tienen pocos nutrientes, como los dulces.
Los expertos recomiendan el retorno a hábitos de alimentación seguidos por madres y abuelas, como la compra de productos propios de cada estación, cocinar en ollas a presión, no tirar la comida y caminar hasta el supermercado, según inorma el diario británico The Guardian.
El informe hace estas recomendaciones por la preocupación cada vez mayor sobre la relación entre la industria ganadera y los gases que contaminan el medioambiente.
La autora del estudio, Tara Garnett, ha señalado que la comida es importante por muchas razones, entre ellas culturales, pero cree que las campañas para animar a la gente a cambiar los hábitos alimenticios no darán resultado y solicita al Gobierno que recurra a otras opciones, como establecer límites sobre emisiones de gases contaminantes.
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